Batalla de Caseros: el día que la Nación comenzó a organizarse
El 3 de febrero de 1852 no fue una fecha más en el calendario argentino: fue un punto de inflexión. En los campos de Caseros, el Ejército Grande, comandado por Justo José de Urquiza, derrotó a Juan Manuel de Rosas y abrió una nueva etapa en la historia política del país.
Aquella victoria no significó solamente el fin de un liderazgo prolongado; representó el inicio de un proceso largamente postergado: la organización nacional. Desde Entre Ríos se impulsó entonces la convocatoria al Acuerdo de San Nicolás, paso decisivo hacia la sanción de la Constitución de 1853, piedra fundacional de nuestra vida institucional.
Con la creación de la Confederación Argentina y la designación de Paraná como capital provisoria, el país comenzó a estructurarse bajo principios republicanos y federales, consolidando la división de poderes y las bases del sistema democrático.
Caseros fue, en esencia, el tránsito de una etapa de enfrentamientos internos hacia la construcción de un Estado constitucional. Recordarla es valorar el momento en que la Argentina decidió encauzar sus diferencias dentro de un marco legal común.
Desde Entre Ríos, este acontecimiento se evoca no solo como un hecho militar, sino como el inicio del camino hacia la unidad nacional y el fortalecimiento de nuestras instituciones.
